Tú puedes cambiar tu vida cambiando tus actitudes mentales

Cambiar, hablamos mucho de cambiar pero cuánto nos cuesta hacerlo, ¿verdad? La cita completa de hoy del genial Albert Schweitzer, que me he visto obligado a resumir en el título, es la siguiente: “El mayor descubrimiento de cualquier generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas modificando sus actitudes mentales.”

Efectivamente, es una descubrimiento colosal, pero del que parece que no somos plenamente conscientes, o al menos lo obviamos a menudo. Creemos que tiene que cambiar lo de fuera para que nuestra vida cambie, cuando en realidad es nuestra actitud mental la que va a permitir que lo de fuera cambie. Cambiar nuestros hábitos mentales es muy difícil, lo sé, pero no imposible. Y para lograrlo existe un concepto clave: la paciencia.


cambiar

4 comentarios

  • Hola Fernando: Como puedes imaginar, estoy muy de acuerdo con la cita que nos traes hoy de Schweitzer (del que no he leído nada directamente, pero sí tengo buenas referencias indirectas).
    También puedo compartir lo que dices respecto a la paciencia y a la actitud constructiva para cambiar nuestras actitudes mentales negativas.
    Además, dos cosas me parecen importantes para el cambio de actitudes mentales: viajar y leer. Lo que pasa es que los viajes masivos (estoy pensando por ejemplo en esos enormes cruceros) no son lo más apropiado.
    Digo leer y viajar “en el buen sentido de la palabra”. A buen entendedor…

    • Hola, Emilio. Evidentemente los viajes masivos no son lo más adecuado para esos cambios de actitudes mentales. Viajar lo menos acompañado posible y con el menor equipaje. Y si en este último podemos incluir un buen libro, mucho mejor, claro está.

      Te explicas muy bien, Emilio 😉

  • Domingo

    Buf, el asunto de modificar los patrones mentales se las trae, es una batalla muy exigente y que penaliza mucho los retrocesos. Lo avanzado podemos perderlo sin apenas darnos cuenta. Yo llevo varios años ya haciendo `gimnasio´ en mi coco y sé lo mucho que cuesta y lo sacrificado que es, aunque las victorias, por pequeñas que sean, son de lo más gratificantes. Pero una cosa quiero dejar clara: es mucho más duro no intentarlo, eso sí que tiene un coste letal.

    • No intentarlo te lleva a ser un alma en vida, querido Domingo, a ser un alma en pena. Por eso hay que seguir inténtandolo cada día, aunque a menudo, yo el primero, demos algún paso atrás. Somos humanos, qué le vamos a hacer. Pero al menos hay que intentarlo con la confianza de que iremos poquito a poco avanzando.

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