Ruediger Dahlke: “La salud también es contagiosa”

La salud reside en vivir en concordancia con los deseos del alma. No existen diferentes enfermedades sino una diversidad de síntomas con un sentido profundo: transmiten mensajes espirituales y conflictos psíquicos no resueltos. La capacidad de recuperación depende de su adecuada interpretación.

En la búsqueda del origen y causas de la salud, el médico y terapeuta Ruediger Dahlke utiliza su experiencia médica en toda su extensión, sin diferenciar entre ciencia moderna o antiguos caminos, entre síntomas físicos o anímicos. “Durante mis años de estudiante y trabajador en hospitales sólo oía hablar de enfermedades contagiosas, pero a mí me interesa muchísimo más la “salud contagiosa” que surge del ser humano y que reside en la sabiduría de nuestra alma”.

¿Existen algunas reglas a tener en cuenta, aunque sean de forma provisional?

Hay tres reglas especialmente importantes: 1. Encuentra tu verdadera esencia y deja que florezca: 2. Sé consciente de tus miedos, y 3. No sigas estando sujeto a normas o principios que ya no te aportan nada.

¿Cómo actúa el miedo?

Te impide liberarte y fluir con la corriente de la vida. El miedo exige continuamente reglas con las cuales poder atormentarte. Pero gracias a la ley de la polaridad (una de las dos leyes globales de la vida, junto con la ley de la atracción), el miedo lleva también implícita la solución. Puedes cambiar las tornas: encamínate hacia tu miedo  y verás como te conduce a tu verdadera esencia. Casi siempre lo que más miedo te da es lo que te fascina y te maravilla -si decides encararlo-, lo que te supone un desafío. Si es así, eso es lo que  tienes que seguir; pero cuidado, no dejes que se convierta en una rutina. Todas las cosas, y sus reglas, tienen su tiempo. Cuando las reglas empiezan a obstaculizar el fluir de la vida, y en lugar de fomentar el crecimiento lo que haces es ponerle trabas, entonces es el momento de darles  las gracias y soltarlas, para evitar así la enfermedad y seguir manteniendo la verdadera salud.

Nos has hablado dos de las reglas: afrontar los miedos y abandonar las reglas que ya no sirven. ¿Pero qué pasa con la primera y más importante? ¿Cómo encontrar la verdadera esencia?

Es mucho más fácil de lo que crees. En realidad no necesitas buscarlo porque está en el interior y siempre lo ha estado. Pregúntate quién eres. Tu camino no tiene que ser el adecuado para los demás. Es mejor cometer los propios errores  que vivir las virtudes de otras personas. Esas personas que hacen lo que se supone que se debe hacer o que viven los proyectos de otras (sus padres, su pareja, etc.) descuidan su propio camino y se alejan cada vez más de sí mismas, y no es extraño que empiecen a aparecer síntomas de malestar o, como se denomina comúnmente, “enfermedades”. Estas enfermedades obligan a dar marcha atrás, o incluso a volver a empezar, puesto que eso es lo que la enfermedad está intentando decirte. No existe salud real y completa cuando no se está viviendo la propia vida.

http://www.crecejoven.com/salud/ruediger-dahlke/salud.php

5 comentarios

  • Pues yo debo de estar haciendo las cosas bastante bien, porque cada día me conozco mejor y sé de mis virtudes y limitaciones. Hacer tu propio camino y diseñar tu propia vida, sin importar lo que digan, piensen o hagan los demás, es un trayecto no exento de dificultades y obstáculos, pero merece la pena tomar el sendero más duro si eso te acerca a desarrollar todo tu potencial. Nadie debería economizar esfuerzos a la hora de encontrar su felicidad, no sea que luego, no hoy ni mañana ni quizá pasado, pero sí más adelante, nos lo reprochemos. Ahora estamos a tiempo. Para luego será tarde.
    .-= Domingo acaba de escribir…Q-estionario =-.

  • Mayte

    Despojarnos de las antiguas creencias, limpiar nuestra mente de pensamientos basura, tomar la decisión de reconducir nuestro camino en la vida y ejecutarlo … todo eso hace que la salud sea una con nuestra mente. Ésta última es el motor de todo, sin duda, y repercute tanto en nuestra salud física como anímica pero, por encima de todo, está nuestro propósito de cambiar si nuestra vida va “torcida”, y después, ejecutarlo sea con la dureza que sea. Sólo así se consigue el auténtico equilibrio. Son bonitas palabras, pero a veces cuestan dejar en la cuneta mucho, muchísimo. Hace falta fortaleza, pero el premio es el mejor que puede existir.

  • emilio

    Me gustaría destacar una de las reglas de Dahlke: “No sigas estando sujeto a normas o principios que ya no te aportan nada”. Supongo que estaréis de acuerdo conmigo que es una verdad como un tempolo. Sin embargo -y pido vuestra opinión-, en la práctica es imposible romper del todo con ellas, porque la vida se caracteriza precisamente por la convivencia y lucha de lo viejo y de lo nuevo. Lo que para nosotros es nuevo, ya está empezando a ser viejo para nuestros hijos. Supongo que no es necesario poner ejemplos…

  • Fernando Solera

    Emilio:

    Tienes razón en que en la práctica resulta francamente complicado. El problema también radica en someterse a principios propios o ajenos. Creo que si todos fuésemos más tolerantes no tendría por qué haber conflictos, pues nos respetaríamos los unos a los otros, independientemente de nuestro modo de ver y entender la vida.

    Cada uno crece y evoluciona a su manera (Caminante, no hay camino…), y lo más importante es estar a gusto con uno mismo, aunque eso, desgraciadamente, nos lleve a menudo a ser incomprendidos por los demás. Es el peaje a pagar si uno quiere vivir su propia vida con todas las consecuencias.

  • El vivir en una sociedad donde casi todo está reglamentado y articulado te permite poca libertad de movimientos. Me ha gustado lo de enfrentarte a tus miedos, normalmente los evitamos y siempre seguirán siendo eso, miedos.
    Un saludo
    .-= Javier acaba de escribir…El español que murió en casa de George Washington =-.

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