Ser español

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Debo de reconocer que el vídeo de Nike que acabamos de ver es muy bonito, y que deportistas como Rafa Nadal o el propio Pau Gasol pasean brillantemente el nombre de España por todo el planeta. No obstante, ellos y otros muchos sólo tienen en común con el resto de sus compatriotas la nacionalidad y poco más. Ser español, desgraciadamente, es algo muy deprimente para quienes nos damos cuenta de ello y no nos dejamos engañar por los oropeles de la fama. Como ejemplo del profundo desencanto que llega a provocar nuestra idiosincrasia nacional, a veces surgen reflexiones tan brillantemente certeras como ésta que he leído en la red: “Nos tienen envidia porque España ostenta en sí las mejores características de los demás países europeos: sueldos portugueses, precios alemanes, impuestos suecos, corrupción búlgara, honradez rumana, política italiana, banca albanesa, sanidad británica y engreimiento francés.” Ni más ni menos.

A otro individuo que despierta muchas filias y también unas cuantas fobias, Fernando Sánchez-Dragó, le bastaron dos minutos para resumir en el programa del maestro Jesús Quintero, los motivos por los que algunos nos avergonzamos de ser españoles, pese a que seamos los primeros en emocionarnos cuando las excepciones que confirman la regla nacional ganan medallas o campeonatos. Dragó, lamentablemente, nos retrata mucho mejor que Gasol.

5 comentarios

  • Yo aún soy demasiado joven para pronunciar la demoledora frase de Dragó: “Lamento profundamente haber nacido español”. A mis 24 años no tengo todavía, ni por edad ni por experiencias, esa visión tan amarga y desencantada, aunque la realidad se empeña una y otra vez, día tras día, en ir quitando lustre a mi juvenil optimismo. Ya me llegará el día en que pronuncie el unamuniano aserto de “me duele España”, pero hasta entonces me corresponde, en virtud de mi juventud, luchar por aquello que creo justo y mejorable. Tampoco soy amigo de caricaturizar países ni de describir realidades con brocha gorda, así que no quiero caer en simplismos ni reduccionismos estrafalarios. Ésta no es mi España ideal ni soñada, pero es la que hay y por ella, por su mejora, es por lo que hay que pelear, aunque a veces parezca, y quizá sea así, que no merece la pena.

    Domingo acaba de escribir Trabajos que matan

  • Lo de Dragó -lo reconoce en cuanto le pinchas un poco- tiene mucho de eso que dice Domingo, del “me duele España” de Unamuno y la generación del 98, del “amamos a España porque no nos gusta” de José Antonio. Dragó es muy español. Hasta en eso: “Oyendo hablar a un hombre fácil es / acertar dónde vio el sol. / Si os alaba Inglaterra, será inglés, / si os habla mas de Prusia, es un francés, / y si habla mal de España, es español”. Tiene razón en casi todo Dragó: lo de la envidia, lo del cainismo, lo de la mala educación y la falta de civismo… En lo de los horarios no sé, no sé; yo creo que ya no tengo remedio y no me acostumbraría a horarios más racionales. En su último libro, Fernando desarrolla todo esto mucho más a lo largo de más de 300 páginas. Y dice que sigue sorprendido de que no se haya levantado polémica, de que diciendo estas cosas sobre España nadie se enfade sino que los propios españoles lo compartamos. Yo creo que somos un país apasionante en cuanto a su historia, sus lenguas, sus paisajes… pero los españoles dejamos mucho que desear. Somos un país apático y corto de vista que no es conocedor de su propia historia ni consciente de sus posibilidades.

    carlos j. acaba de escribir Volver

  • Creo que es triste que el anuncio de ser español de Gassol lo promocione Nike y no Gobierno de España.

    Sobre ser español, hay que decir que como no tenemos extremos nos movemos entre Don Quijote y Sancho Panza, o inútilmente idealistas o negativamente realistas. Nos pueden unir muchas cosas como la amistad, la sumisión, la envidia, pero nunca la admiración Don Quijote nunca admirará a otros caballeros y a ningún escudero (incluido Sancho).Sancho nunca admirará a Don Quijote y los demás caballeros le parecerán tan patéticos como él y nunca podrá admirar a quien sirve a alguien tan patético. No nos quejemos el sectarismo y el individualismo nos hace indómitos y los peores enemigos de España.

    Y encima decimos, como Unamuno, que “Me duele España”, pues resulta muy sufrida la pobre España con tanto español haciéndole la puñeta. En fin somos así, va en la sangre, la cultura y la historia. Pero si alguien tiene la suerte de trabajar en el extranjero o con extranjero descubrirá que no somos tan malos, ni vamos por detrás.

    Un abrazo.

    luferura acaba de escribir EL ALETEO DE LA MARIPOSA

  • Mayte

    En realidad pienso que ni somos buenos ni malos, sino como todos los demás, con nuestros defectos y virtudes. Simplemente ocurre que hay personas que tienen distinta visión de lo que es el civismo, la cultura o la educación a la visión que se tiene y de la que se hace gala en España. Tal vez por una visión más europea, porque en este país de eso tenemos poco, aunque nos creamos los reyes del mambo.

    Desgraciadamente yo también soy una de las que piensa que en España somos unos bárbaros.

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