Sólo merece el perdón quien reconoce su culpa

En esta ocasión hablaré en el podcast de lo necesario que resulta tanto perdonar como pedir perdón. Perdonar, incluso, a quienes no reconocen su culpa. Allá ellos con su soberbia. Tú preocúpate de tener tu alma limpia perdonando y disculpándote ante quienes hayas perjudicado. Merece la pena vivir así. La soberbia es una compañera de un viaje cuyo destino siempre es la soledad.

Gracias a quienes os tomáis la molestia de dedicar cinco minutos a los podcasts. Sois geniales.

perdon

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2 comentarios

  • Domingo

    Pedir perdón, con los años, cada vez me cuesta menos, aunque siempre hay una resistencia natural a reconocer las propias equivocaciones. El orgullo me hizo perder personas en su día, porque tan importante es reparar los agravios como repararlos a tiempo. Y yo llegué demasiado tarde alguna vez. Pero madurar me ha hecho atemperar ese orgullo capado de inteligencia, ese orgullo que como bien apuntas es sólo un pasaporte de ida a la soledad.

    • Jo, Domingo. Me siento muy identificado con tus palabras. Todos pecamos de orgullo, de ego, de haber dejado pasar relaciones por haber sido tontos del culo, perdóname la expresión. El orgullo, el puñetero orgullo, ha echado muchas cosas a perder. Y lo seguirá haciendo, amigo mío.

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