“Sólo tengo lo puesto y la vida”

El planeta entero está hoy consternado por el terrible seísmo que ha podido causar más de cien mil muertes en Haití. Por mi parte poco puedo añadir a lo contado por los medios de comunicación, que en las últimas horas han tomado el país para convertirlo en un gigantesco plató de miseria y carroña. Sin embargo creo que merece la pena llamar la atención sobre los cientos de sanitarios, bomberos y demás personal participante en las labores de rescate y ayuda humanitaria. Personajes anónimos que sin pensárselo dos veces han cogido sus bártulos y han partido rumbo a una catástrofe inenarrable. ¿Qué mueve a estas personas a tomar una decisión que, en muchos casos, les implica un importante gasto económico e incluso consumir sus vacaciones anuales?

Desde un punto de vista egocéntrico, resulta incomprensible que un ser humano quiera acudir a un país devastado, con serio peligro de epidemias, y en el que los cadáveres están siendo enterrados por miles en fosas comunes. Tan acostumbrados como estamos en el mal llamado “primer mundo” a hacer las cosas sólo a cambio de un beneficio personal, sorprende que haya tanta gente dispuesta a ayudar altruistamente. Si no somos hipócritas deberíamos reconocer que la mayoría de nosotros, en nuestra vida diaria, solemos actuar guiados por el lema “favor con favor se paga”. Aunque cueste reconocerlo, es así. Sin embargo, cuando surgen situaciones excepcionales, que ponen a prueba la capacidad de sufrimiento del ser humano, de repente, inexplicablemente, aparece una luz en nuestro interior. Una luz que siempre ha estado ahí, pero que demasiado a menudo es oscurecida por nuestros pensamientos egoístas. Esta imagen que ilustra la reflexión de hoy explica mil veces mejor que yo lo que pretendo decir.

En el centro podemos ver la cara de un niño al que acaban de salvar la vida, y a un lado, cediéndole el protagonismo de una foto para la historia, uno de los bomberos que ha hecho posible el milagro. Ese hombre bien podría representar a todos los héroes anónimos que en todo el mundo hoy están salvando vidas y evitando muertes. Muchos de ellos quizá algún día reciban reconocimientos oficiales por su extraordinaria labor, pero sin duda nada será comparable a la satisfacción personal de haber salvado una vida. Hay cosas que no se pueden pagar con dinero, y ésa es una de ellas. Ayudar a los demás, especialmente en situaciones tan extremas, ver que tu vida está sirviendo para algo realmente bueno, es lo que da sentido a nuestras existencias. Vivimos obsesionados por ser más guapos, más listos, más delgados, más productivos y más ricos, cuando en realidad nada de eso nos va a hacer más felices. Desgracias como la de Haití nos enseñan a relativizar todo, a separar el grano de la paja, como acaba de demostrarse con el testimonio de una guardia civil destinada allí, que también ha sido víctima del terremoto. A la pregunta de un periodista español ha declarado: “Sólo tengo lo puesto y la vida”. Esta mujer ha comprendido que realmente no necesitamos mucho más.

10 comentarios

  • Mayte

    En efecto, Fernando, no necesitamos para vivir nada más que nuestros sueños, nuestra ilusión y poco más que lo puesto, y te lo digo por experiencia. Por eso, comparar un país del tercer mundo, el más pobre de toda Sudamérica, con nuestro mundo occidental repleto de veleidades y cosas superfluas, es lo mismo que hacerlo con el tocino y la velocidad.

    Añadir que esta gente altruista que acude a cualquier punto del planeta en cuanto se ha producido una catástrofe de magnitudes incalculables, no sólo se desprende de sus vacaciones laborables y de una pérdida económica. Por desgracia, en muchas ocasiones también se desprende de su propia vida, que es lo más importante que existe para el ser humano, como bien indicas. En estos momentos acuden a mis oídos las palabras de una canción de Serrat: ” …. y aún tengo la vida!”.

  • Los seres humanos somos animales misericordiosos por naturaleza, sólo que a menudo vivimos sepultados bajo las losas de nuestro egoísmo. Son las catástrofes las que hacen aflorar nuestro lado piadoso, ese que hiberna durante la mayor parte del año pero que emerge en situaciones muy feas. Afortunadamente, todavía quedan buenos samaritanos. Ese bombero y todos los que en Haití están luchando a brazo partido contra el infierno son buena prueba de ello.
    .-= Domingo acaba de escribir…José Blanco – Hugo Chávez =-.

  • celia

    la verdad Fernando es que entiendo a estas personas, es más cuando nos enteramos de la noticia y empezamos a ver el estado de estas pobres personas Juan me preguntó, ¿nos vamos para allá?, como comprenderas no podemos por motivos obvios, pero estoy segura de que si los niños fueran mayores o hace unos años nos cogeriamos los bartulos y allí estariamos porque vale la pena ayudar y no se necesita nada a cambio, la sonrisa de aquel a quien ayudas es más que suficiente. Ahora lo que espero es que una vez pasado todo el agobio inicial no les demos la espalda y se haga algo para que en Haiti las cosas empiecen a ir como tiene que ser, mejorando los derechos de todos los que allí viven.
    Un bico.
    PD: probablemente deje de publicar en el País, seguiré publicando en mi blog de wordpress, me resulta más cómodo y el País se me va haciendo algo aburrido cada vez hay más amigos que se van.
    http://celialor.wordpress.com/

  • emilio

    Estoy de acuerdo contigo en que poco podemos añadir a lo ya dicho, desde casi todos los ángulos, por losmedios de comunicación. Tan sólo un pequeño matiz respecto a “Una luz que siempre ha estado ahí, pero que demasiado a menudo es oscurecida por nuestros pensamientos egoístas”.
    Esa luz en efecto está ahí. Pero no es que nuestros pensamientos sean egoistas-Es que la sociedad está organizada de tal manera que parece que el egoismo es una exigencia social, sin la cual no seríamos capaces de sobrevivir. Y el que no lo acepta, queda marginado por la sociedad.

  • Este tipo de tragedias tienen el efecto inmediato de conmovernos. Incluso nos decidimos a colaborar economicamente con alguna ONG, como medio mas próximo para acallar nuestras conciencias. Todo ello esta muy bien. Pero pasados unos días, todo vuelve a “su ser”. Nos importa un bledo ese pobre desgraciado que también lo está pasando mal. Incluso si es un inmigrante (pobre claro está), le miramos malamente y con recelo porque pensamos que acaso nos va a robar, o que vive a costa de la Seguridad Social que pagamos. Evitamos conocer y contemplar las desgracias cercanas, a unos pocos kilometros de nuestras casas; nos incomodan. Haití, Afganistán, Darfur, y tantos otros lugares donde el sufrimiento nos lo televisan, nos tocan mas la fibra que los que tenemos al lado. Sin embargo, los de al lado sí están a nuestro alcance con muy poco esfuerzo y hacemos bastante poco por esos seres humanos. No olvidemos que son tan humanos como aquéllos.
    Un abrazo.
    .-= Armando acaba de escribir…PRESIDENCIA DE TURNO =-.

  • Lástima que se tengan que producir estas desgracias en masa para ver el lado más humano, paradójicamente, del ser humano. El bombero de la foto vivirá el resto de su vida con el pensamiento puesto en ese niño y, aunque quizás no salve nunca más en vida otra vida infantil, el rescate de Haití lo habrá transformado en una aún mejor persona.
    Salutacions!
    .-= POBLE INSUBMÍS acaba de escribir…Fent camí =-.

  • En este tipo de tragedias se descubren gentes anónimas de las que hacen sentirse orgullo a cualquier ser humano. La fotografía que publicas tiene que ser el símbolo de un país destruido que tiene que luchar por reponerse… la esperanza. Rogaría a los medios de comunicación que no hace falta que se recreen en imágenes dantescas y grotescas.
    .-= Javier acaba de escribir…¡Arriba España! Dígame =-.

  • Sí, señor. Es en estas situaciones cuando se ve el mejor lado de la naturaleza humana. Y como se dice en Derecho, quien puede lo más, puede lo menos. Es en lo menos cuando fallamos más y es que somos incorregibles.
    Un abrazo.
    .-= Josep Julián acaba de escribir…Sorpresas te da la vida =-.

  • Tienes mucha razón, vivimos pendientes en ser mejores, y ello no contribuye a la felicidad, y cuando suceden estos hechos nos damos cuenta de la importancia del calor humano de los demás, lo que está sucediendo en Haití es algo horrible, y, precisamente, hoy, sobre las 12 horas española, ha vuelto a sacudir otro terremoto a Haití, de 6,1 grados, y de de 9,9 kms de profundidad, derrumbándose los edificios ya dañados, aunque aún no se sabe sobre si ha habido víctimas. Siempre suelen ser los más débiles los que paguen todo.

    Un beso.

  • No tienes nada nuevo, pero te dejo mis saludos, Fernando, parece como si últimamente escribieras más despacio ¿o es que me lo parece a mí?

    Un beso.
    .-= María acaba de escribir…¿Crees que las sentencias de separación velan por los intereses de los hijos? =-.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *