Somos… paletos

El Estado de las Autonomías, aquél que se aprobó hace treinta años como parche para satisfacer las reclamaciones nacionalistas de algunas regiones, ha acabado degenerando en un modelo puramente caciquil. Se empezó admitiendo en la Carta Magna la inclusión del término ‘nacionalidad’ para acallar a las moscas cojoneras de Arzalluz y Pujol, y ahora, treinta años más tarde, tan peculiar especie se ha multiplicado hasta convertirse en una plaga que ha devastado las arcas nacionales. Diecisiete autonomías, diecisiete nidos de moscas cojoneras lideradas por políticos que han hallado en el provincianismo su Santo Grial. Ejemplos de ello los tenemos a diario. El penúltimo, una campaña de la Diputación General de Aragón titulada “Somos Aragón”. 600.000 euros del ala. Eso es lo que acaba de presupuestar ese gobierno autonómico para enardecer las boinas de sus paisanos. Sin embargo, la propia DGA se ha visto obligada a suspender una convocatoria sanitaria de empleo público por “austeridad y contención del gasto público”.

Ahora que España se está viendo azotada por una crisis que nos va a retrotraer a los años cuarenta, los diecisiete gobiernos cojoneros no tienen mejor cosa en que gastarse nuestros dineros que en publicidad para reafirmar lo aragoneses, andaluces, extremeños, catalanes o madrileños que somos. Que sean 600.000 o diez millones de euros, al final, resulta irrelevante. Lo demencial es que mientras decenas de miles de personas hacen cola en estos momentos para conseguir un plato de comida, sus gobernantes están fundiéndose su dinero en paletadas obscenas. Me gustaría saber si el otrora profesor de esquí y actual presidente aragonés, Marcelino Iglesias, se atrevería a acercarse a algún indigente que acude al Pan de los pobres, en la parroquia zaragozana de San Antonio. Me gustaría saber si sería capaz de argumentarle a un hambriento lo importante, y lo caro, que es recordar a sus paisanos que son aragoneses, ya que han nacido en Aragón. A mí me resulta muy difícil encontrar una explicación racional para justificar que haya tantísimos políticos que puedan vivir y gastar como reyes, sólo por envolverse en la bandera autonómica de turno.

Quizá todo era más fácil y barato hace tres décadas. Entonces yo estaba empezando la EGB, y recuerdo que un día tuvimos que pintar nuestra bandera autonómica dentro de un rectángulo que aparecía en el libro. La profesora nos pidió que lo dejáramos en blanco, ya que Madrid todavía no tenía bandera. Hoy, en el 2009, viendo cómo el país se desangra por una crisis económica que dentro de unos años estudiarán en las escuelas, pienso que habría sido mejor haber dejado las banderas en blanco, como entonces hicimos en nuestros libros de texto. Pintar esos recuadros sólo ha sido una excusa para dividirnos y esquilmarnos. Y sus grandes beneficiarios, aquéllos que han sabido explotar con mayor habilidad al paleto sentimental que todos llevamos dentro.

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10 comentarios

  • Las autonomías se han trastocado en diecisiete reinos de Taifas,con cuatro millones de funcionarios,miles y miles de directores generales, más de mil quinientos coches de lujo para altos cargos con chófer,en lo que no son otra cosa que virreinatos malayos,donde cada jerifalte marca las reglas del juego.
    Si en época de vacas gordas era insostenible, en plena recesión/deflación,como la que padecemos, o se cambia el modelo, o no hay salvación.

    Julio Andradas acaba de escribir Reformas estructurales

  • Qué interesante lo de la bandera. A menudo no me planteo lo diferente que tenía que ser todo, ya se sabe, por desgracia uno sólo suele plantearse lo que él ha conocido.
    Respecto al artículo, yo lo que creo es que España, que es un país nacido del imperialismo, tiene diversas realidades regionales muy mal gestionadas. Por miedo a que estallase todo en la Transición se creó un asqueroso híbrido entre federalismo y centralismo. Aquello, pienso, hubiera estado bien como eso, como transición, para luego perfeccionarse. Pero el chollo es demasiado grande… Ahora pueden centrarse en el gobierno del Estado y relegar las provincias a salsas para mojar pan. Yo, personalmente, creo que la solución sería el federalismo, al estilo alemán. Pero, ¡mucho tendremos que cambiar los españoles para llegar a eso!

    Javier Solera acaba de escribir El chivo expiatorio

  • Que el debate sobre el Estado de las Autonomías siga abierto treinta años después es algo que debiéramos hacérnoslo mirar, porque no es normal ni saludable. La Transición se hizo con temor al ruido de sables y en circunstancias muy delicadas, así que no caben más críticas que las que podamos hacer a toro pasado, cuando todos sabemos ya los quebraderos de cabeza que nos han traído algunas de las decisiones que en su momento tomaron los padres constituyentes. No soy amigo de sacralizar las cosas, pero tampoco de demonizarlas, así que lo razonable es pensar que algunas cosas se hicieron bien y otras mal, como corresponde a cualquier tarea humana. Y lo peor que se hizo entonces fue, sin duda, dejar abierta la espita de la voracidad a los nacionalismos. Se les tendió la mano y ellos han cogido el brazo entero y más allá, porque son insaciables y no pararán hasta dejar el Estado en anorexia funcional y vacío de competencias.

    Domingo acaba de escribir Operación Valkiria

  • Mayte

    Hace años era yo una nacionalista recalcitrante. Para mí no había nada tan magnífico como el campanario de mi pueblo, la gente de mi tierra y todo lo que se encontrase dentro de los límites políticos de mi región. Luche por eso y me sentía diferente al resto de la gente que había en España, al igual que les ocurría a muchos de los que me rodeaban y secundaban en dichas ideas.

    Años después he comprendido que los nacionalismos no sirven para nada. Sólo para separar y, sobre todo, gastar del erario de los poderes de la región en asuntos que no conducen a nada. Ya no creo en ello, por lo que no puedo más que estar totalmente de acuerdo con lo que plasmas en tu artículo.

  • No todo es malo en el EStado de las Autonomías. Ha servido para mejorar la situación de muchas regiones de España, si bien se han cometido errores. Prefiero este sistema que el centralismo. Un abrazo.

    fernando acaba de escribir LA MAYORIA DE LOS EUROPEOS Y ESTADOUNIDENSES PREFIEREN QUE LOS INMIGRANTES EN PARO REGRESEN A SUS PAISES

  • Muy caciquil. Los políticos se reparten un terruño. No hay libertad individual.

    Miguel Pazos acaba de escribir ¡Yo no he sido!

  • Hace unos años, cuando ridiculizábamos al paleto como un señor con boina, se la quitaba cuando entraba en un lugar y decía aquello de “da Vd. su permiso”. Hoy estos paletos de corbata y que presumen de Parlamentos, tienen la boina sujeta “a rosca”. No hay quien se la saque. Claro está, que esa “boina” no es precisamente de paño negro. Los de hoy son paletos, pero con muchas horas de vuelo en los pesebres autonómicos. Y ya se sabe, no hay nada mas difícil de abandonar que un buen pesebre con mamandurria gratis total.
    Un saludo.

    Armando Alonso acaba de escribir RELATOS DE ACTUALIDAD

  • No estoy de acuerdo Fernando. Cierto es que las Autonomías han asumido el papel de mini-estados cuasi soberanos, engordando la burocracia, ampliando el intervencionismo, actuando deslealmente contra la propia Patria, acaparando peligrosas cuotas de poder…Pero en sí la descentralización es buena, es liberal, es patriótica, es natural…Los problemas que de ella se hayan podido derivar son consecuencia de la ambigüedad y la mezquindad de los políticos y los burócratas, al haber incluído esa entelequia de las “nacionalidades históricas”, al haber instituído poderes regionales en manos del separatismo en pugna constante con los centralistas de Madrid, al no haber limitado al máximo de nuestras posibilidades al Estado…Los problemas que hoy tenemos con el Estado regional-autonómico estarían cien veces agrandados en un Estado unitario de corte central.

    Palabra de federal. Saludos.

    Andrés Álvarez Fernández acaba de escribir PREMIOS (II)

  • Creo que eres muy severo con las autonomías, el cenralismo tampoco era tan bueno… Quizás no es le modelo ideal, pero tampoco lo era antes, aunque no sabría decir cual me satisface más. En cuanto a lo que dices del nacionalismo, estoy de acuerdo y ya he dicho que muchos de nuestros nacionalistas han llegado al nivel de paisanistas. O sea que lo de paletos es cierto con todo lo que conlleva: cerril, egoista que se cree acosado y ombligo del mundo.

    Un abrazo

    luferura acaba de escribir EL MENSAJE DEL PRESERVATIVO

  • ivan

    Yo creo que seria bueno un pais centralizado en el sentido de que podamos compartir administraciones para reducir costos, por ejemplo con las embajadas de espana todos nos beneficiamos y compartimos el gasto, de igual modo sanidad educacion etc etc. Ahora bien… las sedes de estas instituciones yo pienso que deberian estar descentralizadas por ejemplo educacion en Huelva, sanidad en burgos etc etc, el centralismo geografico tenia sentido hace cien anos cuando los medios de comunicacion no permitian otra opcion, con la situacion actual se deben descentralizar los organismos nacionales para asi no dar todo el pastel a Madrid y por lo tanto no alimentar los argumentos nacionalistas. Y se repartiria la riqueza que todos generamos mas justamente.

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