No sufrir en vano

corazon_partioA menudo nos cuesta conciliar el  sueño, y la luna nos sorprende contando las agujas del reloj, pero no precisamente mientras gozamos de una pasión furtiva, sino pensando que las historias de amor y los finales felices sólo se hallan en la imaginación de los artistas. Nos refugiamos en películas o canciones que nos trasladan a otras vidas, porque las nuestras ya nos resultan desde hace tiempo de todo punto insoportables. Cuando regresas de la calle, cuelgas en el perchero la careta con la que hastiado te has movido durante el día por la ciudad. Una máscara que se está agrietando por momentos a causa de la insoportable presión que soporta tu cabeza. Y llega la maldita noche, y repasas tu vida sobre la almohada, y te preguntas cómo he podido llegar hasta aquí, yo que nunca le he hecho mal a nadie y sólo pretendía vivir. Y lloras. Las lágrimas a menudo no corren por tus mejillas, sino que resbalan por tu alma, gritando en tu interior. Mientras, en el silencio de la madrugada, el resto de almas también intenta dormir, pese a la carga de un pasado que se niegan a soltar, porque creen que hacerlo implicaría morir.

Cuando has sufrido tanto y llegas a un punto en que superas el umbral del dolor emocional, de repente, todo pierde su sentido. Y lo gana a su vez.  Descubres que nada tiene la importancia que parecía tener. Comprendes que ese escenario que tanto te deprimía, también lo has creado tú. Y te asusta quemar tu propia obra, porque la sientes parte de ti. Recomiendas a los demás que no duden en quemar sus fallas, porque sabes que es por su bien y además de verdad. Paradójicamente, pretendes que tu falla vital sea la indultada, a pesar de cuánto la aborreces. Sabes que si la quemas arderá parte de ti, por supuesto, pero el viento se llevará una vida que ya estaba hecha cenizas sin necesidad de cerillas. Sé perfectamente que cerrar un capítulo de tu vida es muy duro, pero todo alumbramiento resulta doloroso. Para nacer a una vida primero hay que enterrar la vieja, guardándole el duelo justo, y seguir viviendo aprendiendo de nuestros errores. Para eso nacemos.

Cuento todo esto porque sé que tu sufrimiento y el mío no han de ser en balde. Sufrir por sufrir es tan duro como absurdo. Necesitamos, aunque sólo sea por una cuestión de mera supervivencia, encontrarle algún sentido a tanto dolor. Llora lo que tengas que llorar, libera toda la rabia que acumules contra ti y contra el mundo. Sólo pasando la noche oscura del alma podrás amanecer nuevamente. No debemos conformarnos con ser muertos en vida. No resulta digno. Estamos aquí para crecer juntos, a base de dolor, es cierto, pero tenemos que seguir adelante. Nuestro sufrimiento no puede ser en vano. Compartir nuestras experiencias sabiendo que los demás sienten lo mismo que tú, porque aunque todos somos únicos las emociones son universales, es un ejercicio muy reparador. Si hoy lloras mientras lees estas palabras, ten por seguro que pronto sonreíras, y quizá recuerdes lo que leíste aquel día que te sentías morir. Las agujas del reloj seguirán avanzando, pero tú habrás vuelto a vivir al compás de su música, recordando, como un sueño muy lejano, aquellos días vacíos de nubes negras y llantos en el corazón.

 

10 comentarios

  • Domingo

    Joder, Fernando, cuando te vienes arriba no hay quien te soporte. Vaya articulazo que nos has propinado hoy, truhán, no sabes cómo te lo agradezco. Creo que tus palabras interpelan y tocan teclas fundamentales. Me siento muy identificado con eso que dices del alumbramiento doloroso. Es duro mudar la piel, desprenderse de según qué cosas por anómalas que sean, y eso sucede porque el pasado ya está resuelto (bien o mal, ahí ya no entro), mientras que el presente está siempre por resolver. Y eso nos aterra. Y claro que volveremos a sonreír. Es más, quizá ya lo estemos haciendo 😉

    • Fernando Solera

      Yo te agradezco como siempre tus generosas palabras y sobre todo tu lealtad, amigo Domingo, algo ya tan en desuso. Está escrito para cualquier de vosotros que lo necesito. Celebro de todo corazón que vuelas a sonreír 😉

  • Sergi Peña

    http://elritmodelosdias.blogspot.com.es/2012/05/rita-rita-lo-que-se-da-no-se-quita.html?m=1

    Os dejo aqui un enlace de mi blog, el ritmo de los días, el texto es de mi hermana que me lo escribió en un momento en el que mi corazón se hizo pedazos. Hoy miro atrás y siempre queda una cicatriz de aquello que fue mi otra vida y muchas veces lloro también muchas noches. Pero la vida tiene una sola dirección y para bien o para mal te empuja a seguir viviendo. Un abrazo Fernando.

  • Sergi Peña

    Mi hermana es algo muy especial tiene la inteligencia y la sabiduría de aquellas personas que te enseñan el camino justo cuando parecía que ya todo estaba perdido. Un abrazo Fernando seguimos en contacto

  • Paradojas de la vida, como bien dices. Los cambios vitales, aquelles cuya importancia trasciende del resto al marcar un antes y un despues, no dejan de reflejar un proceso de crecimiento personal, a pesar de todo. Sin llegar a romper con nuestro pasado, que es parte de nuestro ser, nos proyectamos hacia el futuro, enriquecidos por nuevas experiencias y emociones. Quizás en todo este continuo desarrollo personal, aquél instante que precisamente más nos falta es vivir el presente, el regalo de una vida que no somos capaces de comprender (opinión personal)

    Saludos!

    • Fernando Solera

      Pues a mi juicio es una opinión personal muy bien fundamentada, Samuel. De hecho la comparto plenamente. Esto de vivir va de crecer, de evolucionar, normalmente a base de sufrimiento, pero sin olvidar que el presente es realmente lo único que tenemos.

      Salutacions! 😉

  • Hola Fernando: Qué calladito te lo tenías. Yo dandote la lata con mis cosas y tú no me cuentas que has vuelto a poner en marcha tu blog. Me alegro. Y es cierto lo que dices. Nuestro sufrimiento no puede ser en vano. Ahora, díle tú eso a esta sociedad narcisista que estamos viendo estos últimos años. Los que ya hemos cumplido unos cuantos decimos que por ahí no se va a ninguna parte. Vamos a ver cuánto tiempo tardan en descubrirlo.

    • Fernando Solera

      El ser humano sólo aprende a base de palos, querido Emilio. Somos más brutos que el más bruto de los animales. Estoy contigo en que así no vamos a ninguna parte, y muy pronto lo vamos a ver, por suerte o por desgracia.

      Un abrazo. Por fin he podido opinar en tu nuevo blog. Me siento mayor 😉

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