Tocar es dar vida

“Tocar es dar vida” es una cita que se atribuye a Miguel Ángel, el colosal artista italiano renacentista. Aunque tiene medio milenio de antigüedad, puedo asegurar que esa frase está más vigente que nunca en nuestro año 2016. Estamos tan dominados por las nuevas tecnologías de comunicación, que el contacto físico ha pasado a un segundo plano, y así nos va. Lo que nos sobra de avances telemáticos nos falta de cercanía y calor humanos. La técnica nunca podrá suplir al corazón, pero al menos a mí me sirve para lanzar estos mensajes al océano cibernético por si a alguien, en algún momento, le puede resultar de ayuda. Gracias por estar ahí.

tocar

4 comentarios

  • Hola Fernando: Las nuevas tecnologías que tú enumeras no son buenas o malas en sí. Sencillamente creo que nos hacen mejores o peores…según las circunstancias (iba a decir de cada uno) sociales.
    Tan acostumbrados estamos a leer artículos en la prensa o reportajes en la tele que muestran a una pareja o a varias personas sentados a la mesa en un restaurante y mirando cada uno su móvil, que el otro día me llamó la atención justamente lo contrario: entré en una cafetería, era la hora de la merienda y había unas 25 o treinta mesas, cada una ocupada por una media de 4 personas de distintas edades. ¿Te quieres creer que en el rato que estuve allí no vi al personal consultando avidamente su móvil ? Todo lo contrario la gente que iba allí iba para conversar y en el ambiente se percibía que los que allí estaban reunidos habían ido a eso: a conversar, a mirarse, a echar unas risas…
    Es más, hace unos años parecía que este tipo de locales públicos habían desaparecido. Hoy tengo la sensación de que están empezando a resurgir.

    • Hola, Emilio. Afortunadamente vives en Granada, un lugar que, con sus virtudes y sus defectos, todavía valora las relaciones humanas. Parece que en el sur la gente vive más, se toca más, disfrutan más de la vida aunque sea con poco. En cambio, en las grandes ciudades, vamos como robots, siempre con prisas para no ir a ninguna parte.

      Ojalá cunda el ejemplo que tú estás presenciando. Sería una magnífica señal.

      Un abrazo.

  • Domingo

    Yo ya he conseguido viajar en Metro, y no trayectos cortos precisamente, sin ver los ojos de nadie. No levantan la cabeza ni para ver quién entra en el vagón, tan abducidos andan todos en conversaciones vía whatsap con gente a la que probablemente lleven sin ver (no digamos tocar) meses. Este ridículo social parece ya irreversible. En mi caso llegué tarde a los smartphones y tuve durante diez años un móvil que `sólo´ servía para llamar y recibir llamadas, algo impensable hoy en día. Y tan contento, oiga. Ventajas de ser un rezagado tecnológico.

    • Yo también tardé muchos años en tener un smartphone o teléfono inteligente. Tiene gracia el nombre porque cuanto más ‘inteligente’ es el teléfono más nos embrutece a las personas. Celebro que seas un rezagado tecnológico, Domingo. En otras cosas más importantes estás en la vanguardia.

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