Todo es para bien (vía @alejodorowsky)

En esta sexta entrega de ‘Citas contigo’ os comentaré la siguiente reflexión del polifacético artista chileno Alejandro Jodorowsky, que podéis ver en la imagen inferior. Aunque nos cueste entenderlo, todas nuestras experiencias, incluso las peores de la vida, acaban siendo para bien. Sólo de nosotros depende que nos sirvan para crecer y evolucionar como seres humanos. Os dejo con el podcast.

jodorowsky

9 comentarios

  • Domingo

    Mira que no soy especialmente receptivo a la literatura concentracionaria (me indigesté para siempre con `Archipiélago Gulag´), pero `El hombre en busca de sentido´ debiera ser de lectura obligada en todas las escuelas. Yo lo leí en la Universidad, para la asignatura de Antropología, y desde entonces es un libro recurrente en mis relecturas. Si Frankl, que vio destruir todo lo que valía la pena en su vida, pudo sobreponerse a una existencia desnuda, ¿cómo no así nosotros? Habrá que terminar por aceptar que la vida, por más fuerte que te sacuda, merece la pena ser vivida y apurada hasta las heces.

  • Nos gustaría pensar que esos golpes nos sirven siempre para crecer como personas. Incluso creo que en 70-80% de los casos es así. pero el restante 20-30% parece que provoca un dolor absurdo, que no conduce a nada. Por otra parte, recuerdo el dicho popular “desdichado el que tiene que aprender a fuerza de golpes”. Creo que o bien Jodorowski es más listo que el saber popular, o que a partir de ahora debería reescribirse diciendo “dichoso aquel que aprende a base de golpes”.
    Me apunto el libro de Frankl, autor que no conocía. Un abrazo!

    • Pues haces bien en apuntarte el libro de Frankl, Emilio. El ser humano creo que sólo aprende a base de golpes, desgraciadamente. ¿Tú no te das cuenta de que la gente que ha llevado una vida muy plácida, carecen de empatía y parecen que viven en un mundo aparte? Yo al menos sí que lo he constatado. Un abrazo.

  • El sufrimiento forma parte de la vida humana. El dolor también, pero éste podemos llegar a mitigarlo en función de nuestra actitud ante la vida. Precisamente el contenido de mi último artículo (que es más bien una reseña) está dedicado a Viktor Frankl y, concretamente, al mensaje de su obra ‘El hombre en busca de Sentido’. En él es posible aún albergar esperanzas, quizás no en el ser humano en su conjunto pero sí en las personas, individualmente. En cuanto a las buenas personas, ni siquiera ellas están exentas de poder provocar dolor a otras, aun contra su voluntad. ¿Por qué a veces no podemos evitar provocar dolor, herir, a personas a las que queremos? La vida humana, el conjunto de relaciones que establece, nuestro entorno… son demasiados factores para pretender tenerlo todo controlado… y ya está bien que así sea. A pesar de la injusticia y el sufrimiento presente en nuestro mundo, no es menos cierto que tenemos la oportunidad de descubrir aquello que de verdad da sentido a nuestras vidas y proyectarlo en el prójimo día tras día. Me refiero al amor.

    Saludos!

  • Bernardo Fernández

    Parece claro que no tiene las mismas consecuencias para nosotros el dolor provocado por el azar de la vida(una enfermedad), que el dolor provocado por uno de nuestros semejantes (un maltrato físico o psíquico),bajo mi punto de vista hay diferencias notables entre una cuestión y otra.
    Pienso que las heridas que provocan una y otra no se curan de igual manera,hemos avanzado mucho en la cura de heridas físicas eso es evidente,pero poco hemos avanzado en heridas psíquicas,(ya lo comentabas en otros audios),los casos como el de Viktor Frankl no son la norma,desgraciadamente son la excepción.
    Para profundizar y crear algo más de debate sobre el tema,se me ocurren dos variables sobre el sufrimiento:
    La edad que tienes en el momento del mismo y el tiempo que lo sufres.

    Un saludo.

    • Tienes mucha razón, Bernardo. Como te pille el maltrato en la infancia o la adolescencia, y además se prolongue durante muchos años, el destrozo puede llegar a ser irreparable. Aun así, hay que levantarse, a pesar de los alacranes. No nos queda otra, amigo mío.

      Un saludo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *