Volver a creer

creerUn buen amigo me preguntaba hace sólo unas horas cómo se puede volver a creer en uno mismo. La pregunta puede resultar sencilla e incluso sorprendente para quienes gozan de buena autoestima. Sin embargo, se complica sobremanera cuando hace años dejaste de creer en todo. Vivir en el más absoluto de los nihilismos es poco recomendable, pero así es como se siente mucha gente, quizá tú también. Te levantas, haces la misma rutina de siempre, tienes los mismos remordimientos de siempre, y acabas el día de la misma manera que el anterior. Ser como un hamster en su noria no es la mejor manera de vivir, pero es la única que conocen quienes perdieron todo atisbo de entusiasmo. La cuestión es: ¿se puede volver a creer cuando llevas tantos años pasando por la vida como un fantasma?

Supongo que sí, pero tampoco estoy aquí para vender falsas esperanzas. Cuando rompes en mil añicos un jarrón es muy complicado recomponerlo, y desde luego nunca quedará como al principio. Quizá el error consista en pretender que todo vuelva a ser como antes, como cuando eras feliz sin saberlo. El pasado nunca vuelve, y por tanto recuperar lo que está muerto carece de sentido. De hecho resulta extenuante pasarte la vida reanimando cadáveres que se resisten a abandonar tu corazón, pese al daño que te causaron. Y aun así lo hacemos, quizá por adicción al sufrimiento como decíamos ayer. Pero lamento comunicarte que nunca volverás a ser quien fuiste, pero eso no tiene por qué ser malo. Desprenderte de tu vieja identidad puede ser la única forma de afrontar dignamente los años que te queden.

Nuestro yo es sólo un personaje con el que nos identificamos, pero cuando muere o lo matan, no queda otra opción que aceptar que ese papel ya terminó y toca interpretar uno diferente. El libreto será distinto, como también nosotros. Jamás debemos aferrarnos a un cadáver, ni siquiera al nuestro. Aunque nos duela hay que dejarlo marchar y, con lo aprendido, seguir viviendo. Porque aquí sólo estamos para amar y ser amados, lo demás son notas a pie de página. ¿Y qué hacer si no te amaron y estás matándote en vida por esa razón? Pues primero, enterrar lo que está muerto, que ya va oliendo. Y tras rendir honores a los caídos, empezando por ti mismo, volver a vivir. ¿Cómo? Teniendo presente que, por mucho destrozo que te hayan causado, debes sentir una inmensa gratitud. En ti se halla una energía colosal que te ha permitido sobrevivir al naufragio porque eres una persona necesaria, pero también de ti depende creerlo.

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4 comentarios

  • luis

    ¡Subrayo totalmente tu Artículo!

  • Hola Fernando: Me han gustado varias cosas de tu entrada:1. La imagen del hamster en su noria: Hay ciertos momentos en los que parece que nuestra vida es rutinaria, sin embargo en el momento más inesperado y casi sin darte cuenta las cosas empiezan a cambiar. 2. La imagen del jarrón hecho añicos: es verdad, queremos que las cosas sean “como antes”, `pero eso es imposible y hay que adaptarse a vivir con lo que tienes (si aplicamos esto no al terreno personal sino al social creo que es lamentable que muchos esperan que pase la crisis para vivir como antes…). 3. Nunca volverás a ser el que fuiste pero eso no tiene nada de malo: el que comprenda esto creo que tiene mucho adelantado

    • Fernando Solera

      Hola, Emilio: hay que estar siempre preparado para los cambios, que nos van a hacer distintos. Todo cambia y lo que se estanca acaba pudriéndose. El problema es que los seres humanos buscamos a menudo la seguridad, y por eso nos resistimos como gato panza arriba a los cambios. Preferimos lo malo conocido a lo bueno por conocer.

      Un abrazo.

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