Y la vida sigue

Tras el paréntesis vacacional de Semana Santa, todos hemos vuelto a nuestros quehaceres diarios. ¿Y qué nos encontramos tras regresar a casa? Que el Partido Popular acoge a muchos corruptos en su seno, como si no lo supiéramos desde hace años; que el paro sigue pulverizando récords, y lo que te rondaré, morena; y que de aquí a pocos años la mayoría de nuestros médicos serán extranjeros, porque muchos de los españoles optan por trabajar fuera, hartos de ser explotados aquí. O sea, nada nuevo bajo el sol.

Pero también hemos sabido que cada vez hay menos gente haciendo cola para recauchutarse el body, y no por falta de ganas sino de pelas. Ojalá gracias a esta magnífica noticia los amantes del buen jamón, extremeño o de cualquier otro rincón de las Españas, podamos recuperar la ilusión por la vida. Ya fuese en la playa, en la montaña o incluso en la cola del paro, los rotundos cuerpos femeninos, ésos que van camino de ser objeto de coleccionista, siempre han encarnado la mejor prueba de la existencia de Dios para los románticos empedernidos como yo. Bienvenida sea la crisis si con ella vuelve la lozanía a los cuerpos y la sensatez a las cabezas. (Ya habrá descubierto el avispado lector que uno tiene querencia por los clásicos, aquéllos que siempre necesitaron un asidero mullido pero firme donde posar unas manos que nos fueron dadas para acariciar.)

Esta crisis sin duda ha venido para quedarse, pero no tiene por qué ser tan mala como parece. Quizá sirva para acabar de una vez por todas con esta lacra ignorante del culto al cuerpo, que tantas vidas ha destrozado. Ojalá sirva también para que comprendamos que izquierda y derecha son lo mismo, pues ambas sólo persiguen mandar y robar a manos llenas, que esto es España, señores. Y tampoco estaría de más que sirviera para que pudiésemos entender que nadie es mejor por su color de piel, pese a los prejuicios de los que en mayor o menor grado somos víctimas. Quienes vienen a ganarse la vida no son culpables en absoluto de que los exploten. La culpa es de los explotadores, no lo olvidemos nunca. La culpa es de quienes especulan con las vidas de sus semejantes, ya sea a través de la política, las finanzas o cualquier otra rama del trincotrilerismo nacional. Visto que este país no tiene remedio, lo mejor será que nos pongamos el mundo por montera y celebremos que a pesar de todo la vida sigue, pues jamás habrá crisis ni económica ni de valores que acabe con ella.

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7 comentarios

  • ¡Uy qué chulo has quedado el blog, Fernando!.

    Y la vida sigue… y en España, con 36.000 parados más, habrá que hacerte caso, y al final nos tendremos que ir de aquí, porque creo que esto no tiene fondo.

    Ya no importa la esbeltez de los cuerpos, ahora lo que importa es poder llegar a final de mes para comer.

    Besos.

  • Te ha quedado un post de “ritmo rápido”…xD Pues a ver, lo del PP pues ya lo sabiamos todos… Y en cuanto a las señoritas lozanas… El problema era que se estaba creando un gran trecho entre lo natural-real y lo que nos intentaban vender.
    Saludos.

  • Donde esté una mujer con curvas que se quite “to”. Espero que muchas mujeres y quienes les calienta la oreja se den cuenta de que el culto al cuerpo no tiene que ser una forma de autoesclavitud.
    .-= Javier acaba de escribir…Franco se hizo rico gracias al alcohol =-.

  • Mayte

    ¡Bendito sea Dios! ¡Menos mal que alguien aboga por las curvas del cuerpo de la mujer!
    Es que el asunto ya raya en lo psicopático y desnaturalizado, en lo irreal. Es normal desear mejorar nuestro aspecto, pero la obsesión que se vive en estos tiempos es algo tan enfermizo que está llevando a mucha gente – incluidos hombres -, a cometer atrocidades sólo por verse con tableta en los abdominales o tener que usar una 105 en lugar de una 85 a las mujeres, y eso por poner sólo un ejemplo.

    Lo grave del tema es que no se va a imponer la cordura porque sí, sino porque no hay pasta para pagárselo. ¡Manda narices!

  • emilio

    Me quedo con aquello de “Bienvenida sea la crisis si con ella vuelve la lozanía a los cuerpos y la sensatez a las cabezas”. Pero no vamos a tener tanta suerte! Me parece que nuestros amadísssimos dirigentes -nacioanles e internacionales- están siguiendo aquel lema: “haya que cambiar algo (lo mínimo) para que todo siga igual”.
    PD. Ya veo que la primavera…

  • ¡Vivan las mujeres curvilíneas, claro que sí! Yo quiero chicha, a mí déjame de huesitos. 🙂
    .-= Domingo acaba de escribir…Dime quién soy =-.

  • Un voto mas para la lozanía. Lo del recauchutaje es una lástima. No hay cosa mas penosa que ser incapaz de llevar el “body” y la edad con la dignidad necesaria. Pero va a ser muy difícil abandonar lo del culto al cuerpo. Está muy metido en nuestra cultura actual.
    Un abrazo.
    .-= Armando acaba de escribir…AGILIDAD BANCARIA =-.

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